Jóvenes universitarios viven en L’Hermitage una experiencia de encuentro con el origen del carisma marista

Del 28 de agosto al 5 de septiembre, ocho jóvenes universitarios y egresados de las Provincias Maristas de México Occidental y México Central participaron en una experiencia formativa en Francia, que les permitió acercarse a los lugares donde nació y se desarrolló la historia de San Marcelino Champagnat y de los primeros Hermanitos de María.
La propuesta surgió con el propósito de ofrecer a jóvenes universitarios y exalumnos una experiencia cercana al carisma marista, favoreciendo un encuentro con sus raíces y generando espacios de reflexión sobre la manera en que pueden vivir y transmitir esta espiritualidad en sus propias realidades. A lo largo del proceso también se buscó despertar en ellos el deseo de participar y aportar en los espacios de Juventudes Maristas y en la pastoral juvenil.
La iniciativa, impulsada desde Juventudes Maristas y realizada en colaboración con Global Youth, reunió a cuatro participantes de cada provincia. Entre ellos estuvieron Daniel Vega y Vanessa Flores de la Fuente, vinculados a la comunidad marista de Monterrey; Emilio Martínez, exalumno marista de Ciudad Juárez; Néstor Montiel, exalumno marista de Guadalajara; y cuatro jóvenes vinculadas a la Universidad Marista de Querétaro: Constanza, Ana Victoria Arias García, Andrea Yunuen Calderón López y Elisa Eguía Arreola, esta última colaboradora de pastoral de la institución.

Una formación que comenzó antes de emprender el viaje
La experiencia comenzó mucho antes de llegar a Francia. Desde el mes de junio se realizaron diversas reuniones virtuales con los jóvenes participantes como parte de un proceso de formación y preparación para la experiencia. Estos encuentros estuvieron centrados en momentos de oración, meditación y reflexión, así como en la lectura y profundización del Evangelio y de diversos materiales relacionados con la espiritualidad marista. De esta manera, los jóvenes fueron disponiendo el corazón y la mirada para vivir el encuentro con los lugares de origen del carisma desde una perspectiva de fe y reflexión personal y comunitaria.
Este acompañamiento permitió que los participantes llegarán al viaje con mayor claridad sobre lo que vivirían y con una disposición especial para aprovechar la experiencia desde una perspectiva formativa y espiritual.
El recorrido comenzó en París, donde los jóvenes visitaron algunos de los lugares más representativos de la ciudad, entre ellos el Museo del Louvre, la Torre Eiffel y la Catedral de Notre Dame.
Más allá de conocer estos espacios, el viaje incorporó momentos de reflexión para ayudar a los participantes a descubrir la presencia de Dios en las personas, el arte y la naturaleza. Durante su visita a la Torre Eiffel, por ejemplo, compartieron aquello que más había llamado su atención durante el día y posteriormente realizaron un momento de agradecimiento en comunidad.

L'Hermitage: encontrarse con las raíces maristas
Uno de los momentos centrales de la experiencia fue la llegada a L'Hermitage, la casa construida por San Marcelino Champagnat junto con los primeros Hermanos Maristas.
Acompañados por los Hermanos Eladio y Toni, los jóvenes conocieron distintos espacios vinculados con la historia del Instituto y con la vida de Champagnat. Recorrieron antiguos caminos entre L'Hermitage y La Valla, conocieron la capilla donde descansan los restos de Marcelino y del Hermano Francisco, así como otros espacios en los que la primera comunidad de hermanos compartió su vida, oración y misión.
Uno de los momentos más significativos fue la oración en torno al Testamento Espiritual de Marcelino Champagnat, que generó un espacio profundo de reflexión y emoción entre los participantes.
La experiencia también llevó a los jóvenes a preguntarse por sus propios sueños y por los retos que implica construir el futuro de la misión marista. Durante una caminata por los senderos que conducen a La Valla, reflexionaron sobre la confianza, la perseverancia y la capacidad de hacer realidad los sueños, tomando como referencia la historia de Champagnat y de los primeros hermanos.

Marlhes, Rosey y La Valla: volver a los orígenes
El recorrido continuó por Marlhes y Rosey, lugares estrechamente vinculados con la vida de Marcelino Champagnat. En Marlhes, los jóvenes tuvieron un momento de renovación de su fe frente a la pila bautismal donde fue bautizado Champagnat. Posteriormente visitaron Rosey, lugar de nacimiento de Marcelino, donde compartieron con la comunidad de hermanos.
En La Valla, otro de los lugares fundamentales para comprender los orígenes de la misión marista, conocieron parte de su historia y tuvieron un momento de reflexión alrededor de la conocida mesa de La Valla, símbolo de los primeros tiempos de la comunidad marista.
El recorrido de regreso a L'Hermitage se convirtió también en un espacio de convivencia. Entre conversaciones, risas y paisajes, los jóvenes fueron consolidando una comunidad que, más allá del viaje, comenzó a reconocerse como un grupo unido por una experiencia compartida de espiritualidad y fraternidad.

Una experiencia para preguntarse por la propia vocación
Durante los últimos días en L'Hermitage, los participantes tuvieron nuevos espacios de reflexión personal y comunitaria. En Maisonette, casa vinculada al Hermano Gabriel Rivat, profundizaron sobre lo que significaba para cada uno haber vivido esta experiencia y sobre cómo llevar sus aprendizajes a su regreso.
La reflexión también abordó la vocación como sentido de vida desde la espiritualidad marista, invitando a los jóvenes a preguntarse por aquello que están llamados a aportar desde su propia historia y realidad.
El cierre de la experiencia estuvo marcado por una celebración en la capilla de San Marcelino Champagnat. Acompañados por algunos hermanos de la comunidad, los jóvenes fueron invitados a asumir un papel activo en la transmisión del carisma marista, siendo protagonistas de su propia vivencia y llamados a compartir esta espiritualidad con otros jóvenes, así como a ejercer un liderazgo inspirado en el Evangelio.

Llevar la experiencia de regreso
Después de recorrer los lugares de origen del carisma, el grupo regresó a París para concluir el viaje con una visita al Palacio de Versalles y un último espacio de convivencia antes de emprender el regreso a México. La experiencia terminó con un sentimiento compartido de agradecimiento por lo vivido y por los vínculos construidos durante el camino.
Esta experiencia, concebida como un proyecto piloto, abre la posibilidad de continuar generando espacios en los que más jóvenes puedan acercarse de manera vivencial a las raíces del carisma marista. Más allá de visitar lugares históricos, la propuesta busca que quienes han crecido o se han formado en comunidades maristas puedan reconocer el origen de una historia que también les pertenece y preguntarse cómo pueden hacerla vida en el presente y hacia el futuro.




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