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Modelo Educativo

El Modelo Educativo Marista promueve la formación de niñas y niños, mujeres y hombres que se desarrollen de manera integral en comunidad y al mismo tiempo logren descubrir sus capacidades para alcanzar el equilibrio personal y una vocación de vida.

Nuestro Modelo, busca que nuestros alumnos desarrollen al máximo sus habilidades de pensamiento y de decisión, mediante la autogestión, de tal manera que puedan enfrentar con creatividad las diversas situaciones en su vida personal, social y profesional.

Nuestro Modelo se centra, auténticamente, en la formación integral de personas reflexivas, críticas, competentes, que aprenden mejor a ser, a hacer, a conocer, a decidir, a convivir, a servir y a amar. Por ello, considera importante el desarrollo de las siguientes dimensiones que constituyen al ser humano:

Este modelo está fundamentado en la propia filosofía marista, que resalta los valores que han caracterizado a lo largo de los años a nuestros alumnos maristas.

  • LA AUDACIA

Entendida como acción emprendedora, atenta a las señales de los tiempos, en la toma de decisiones inéditas y valientes, en el enfrentamiento de lo nuevo, en la explotación de nuevas posibilidades y en la promoción de cambios.

  • EL ESPÍRITU DE FAMILIA

Comprendido como la afirmación de pertenencia a una familia de la cual emana el amor, la ayuda mutua, la alegría y la acogida al pluralismo y a la diversidad, aceptando a todos como diferentes y complementarios.

  • LA ESPIRITUALIDAD

Definida como la vivencia a partir del Evangelio, teniendo a María y a San Marcelino Champagnat como inspiradores de nuestra forma de ser y actuar. La espiritualidad es la fuerza motora que le da sentido y armonía a la vida, ilumina la comprensión del mundo y orienta a la persona en su relación con Dios, consigo misma, con las personas y con la naturaleza.

  • LA PRESENCIA

Comprendida como la búsqueda de un ambiente de armonía, cuidado y respeto, por medio de la cercanía atenta y disponible en los ambientes en que se desarrolla la misión. También se comprende como la proximidad con las personas y el cultivo de una relación de confianza.

  • LA SENCILLEZ

Definida como un estilo de vida en la esfera personal e institucional. Se traduce en la búsqueda de autenticidad, permitiéndole al sujeto reconocer las propias potencialidades y limitaciones. Tiene como una de sus formas de manifestación el respeto por el otro.

  • LA SOLIDARIDAD

Se manifiesta por la sensibilidad a las necesidades de las personas, de modo especial las de los pobres y excluidos. También se manifiesta en el compartir de dones personales y de bienes materiales, en la promoción de la paz, de la justicia y de la vida, como señal de esperanza en el mundo.

  • EL AMOR AL TRABAJO

Traducido como disposición y espíritu cooperativo en la realización del trabajo, desarrollando talentos y colocándolos al servicio del bien común.

Competencias que promueve la educación Marista

Competencia Espiritual Interpretar el mundo y los acontecimientos desde una perspectiva de fe.

Sensibilidad para vivir una experiencia personal de Dios, que alimente la fe y el compromiso cristiano, desarrollando un espíritu crítico para poder unificar la fe con la vida y la cultura. Capacidad para descubrir el sentido de la vida, ser personas responsables, esperanzadas y felices.

Competencia Corporal Adoptar un estilo de vida saludable, que prevenga de enfermedades y cultive el cuidado armónico del cuerpo, la mente y el corazón. A través de la actividad física desarrollar destrezas y coordinación personal, perseverancia, trabajo en equipo y aprovechamiento sano del tiempo libre.

Competencia Socio-Afectiva Capacidad de construir relaciones respetuosas, afectuosas, y sólidas, así como el reconocimiento y manejo adecuado de emociones entre sus padres y con los adultos.

Implica la formación de carácter y el afrontamiento de la vida y de la adversidad, manteniendo la capacidad de pensar, mostrar empatía y abrigar esperanza.

Competencia Ético-Política Desarrollo de una ciudadanía crítica y comprometida, a partir del análisis de diferentes concepciones y proyectos, posicionándose éticamente con respecto a los mismos.

Comprende la capacidad de participar en procesos de negociación, toma de decisiones y el ejercicio del poder como una forma de servicio. implica el desarrollo del compromiso por hacerse cargo de la realidad y transformación con un énfasis en la justicia, solidaridad y bien común. 

Competencia Cognitiva Capacidad de la apropiación, procesamiento y aplicación de la información, mediante el desarrollo de la habilidad lectora, la escritura, el pensamiento temático, la comunicación y la escucha, así como el dominio de una segunda lengua. Implica la creatividad, el razonamiento, el sentido crítico, la solución de problemas y el conocimiento y uso de la ciencia para transformar la realidad con un sentido ético.

Competencia Filosófica Aprender a pensar autónoma y críticamente; Dar sentido a la existencia y al modo de relacionarse con el mundo. Hacerse preguntas sobre el sentido de las cosas y de la vida, con una actitud comprometida que lleva a la conciencia del cuidado personal y reconocimiento de la responsabilidad de  los demás.

Competencia Estética Capacidad para expresar las ideas y sentimientos sobre la visión del mundo; se materializa a través de recursos plásticos, lingüísticos, sonoros y digitales, entre otros. Busca desarrollar la creatividad y el aprecio por las artes, el desarrollo de habilidades psicomotoras y la valoración de la belleza como bien humano que comparte con la creación divina. 

Competencia Tecnológica Búsqueda, identificación, organización y evaluación de la información para comprender el mundo a nivel local y global, así como el uso crítico y ético de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Competencia Ecológica Capacidad para interactuar armónicamente con el mundo físico, concretizada en el desarrollo de una cultura de comprensión, conservación y protección del medio ambiente, desde una perspectiva social inclusiva, que garantiza la vida y dignidad de las personas y de todo ser que vive y respira.

Rasgos del egresado Marista al término de sus estudios, desde primaria hasta bachillerato.

  • Saber identificar, manejar y comunicar sus sentimientos. Está en continuo autoconocimiento y autoestima.

  • Es responsable de su propia actuación, participación y liderazgo en las actividades sociales de los grupos en que se haya insertado.

  • Analiza, valora y critica la información que recibe a través de todos los medios de comunicación.

  • Permanece abierto a nuevas formas y medios de aprendizaje y sabe utilizarlos cuando se requiere.

  • Es activo y participativo, visionario y realista en su participación grupal y de trabajo.

  • Se informa y analiza los sucesos nacionales e internacionales.

  • Profundizar el conocimiento de sus derechos y obligaciones, es una relación intersubjetiva.

  • Participa eficazmente en las decisiones colectivas ante problemas que afectan a la vida social, local e internacional.

  • Es constructor de ambientes grupales de cooperación y de paz.

  • Asume y promueve actividades de respeto y tolerancia hacia los demás.

  • Es consciente de su pertenencia social y responsabilidad ciudadana.

  • Desarrolla una actitud crítica y constructiva ante las realidades sociales y materiales de país.

  • Comprende casualmente la problemática ecológica y profundiza en la búsqueda de soluciones viables.

  • Valora y promueve el cuidado del entorno donde se desenvuelve.

  • Construye un ambiente de fraternidad cristiana con su palabra y con su ejemplo además de actividades propias para su desarrollo.

  • Crece como cristiano dando testimonio de la vivencia de los valores evangélicos.

  • Compromete su actividad en proyectos donde se brinda servicio a los demás sobre todo a los más necesitados.

  • Construye comunidad en el ambiente cotidiano de su vida.

  • Vive en actitud de fe los acontecimientos de su vida y comparte su experiencia  con los demás.

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