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  • Foto del escritorMaristas México Occidental

AL ESTILO DE MARÍA.

Por H. Luis Enrique Rodríguez, fms

REVISTA VOCES DE PROVINCIA \ BLOG III | HERMANO PROVINCIAL

 

Por sus frutos los conocerás. Muy poco se habla de María en los evangelios y, los pocos pasajes que nos presentan de ella, lo hacen en un contexto más bien mítico. Sin embargo, podemos conocer muchos aspectos de María en las actitudes de aquel a quien ella, junto con José, supieron educar, Jesús.


En el pasaje de Jesús perdido y encontrado en el templo de Jerusalén, con los doctores de la Ley, no sabemos sobre qué temas discutían. El evangelio no nos dice nada de esto. Lo que sí nos muestra es a un niño de 12 años muy seguro de sí mismo. Ni siquiera le preocupó el no estar con sus padres.  Y no, no es porque se sabía el Hijo de Dios. Esa conciencia, según algunos exegetas, la adquirió algunos años más tarde. Sino porque tuvo detrás de él unos padres que supieron infundirle confianza, que confiaron en él y que generaron en él confianza en los demás. Aquí estuvo seguramente, la mano de María.


Cuando le llegan a María los rumores de que su hijo se está volviendo loco, se preocupa por él, va en su búsqueda, seguramente para hablar con él y hacerlo entrar en razón, como lo haría cualquier buena madre. Cuando se encuentra con él, se da cuenta de que su hijo tiene una misión y que ella no será quien se la impida. Otro valor importante en la labor educadora de María, es educar en la libertad. María acepta que es momento de soltar a su hijo, de dejarlo actuar, de hacerse a un lado, de aprender de él.


La predicación más importante de Jesús, fue la instauración del Reino de Dios. Un reino en el que priva el amor, el perdón, la aceptación del diferente, la vida sencilla y austera, la justicia, la paz. Valores enseñados desde la coherencia de vida. Valores todos ellos que no se aprenden sino en el hogar, en el seno de una familia que vive estos valores. Nuevamente encontramos aquí la participación de María en la educación de Jesús.


Y, por último, ¿de dónde aprendió Jesús a llamar a Dios “Abba”, papá, y transmitirnos de él esa imagen de un Dios misericordioso, cercano, amable, si no fue de la propia experiencia de tener unos padres misericordiosos, cercanos, amables, como lo fueron muy seguramente, María y José?


No se equivocó Marcelino al elegirla como Modelo de vida y Primera Superiora del Instituto. Él vio en Ella todo este cúmulo de cualidades que necesitamos para mejor llevar a cabo nuestra misión de educadores. Es por ello que nos pone bajo su protección y guía, es por eso que nos da su nombre, es por eso que pone su confianza en Ella, es por eso que nos invita a imitarla siempre.


Que, como Marcelino, aprendamos de María las habilidades de un buen educador, de una buena educadora. Que, al educar a nuestros hijos, a nuestros alumnos, lo hagamos desde la confianza, la libertad, desde el amor y la justicia, desde la aceptación de quien es diferente, siendo discretos y audaces, cercanos, abiertos, siendo hermanos, siendo hermanas, así como nos lo enseñó Marcelino, siempre al estilo de María.

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