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Revisión Histórica de los 50 años de Vida de la Provincia Marista de México Occidental


Por Provincia Maris... - Publicado el 17 Agosto 2010

Desde una entidad homogénea a una entidad plural (1959-2009).

Por: Hno. Eduardo Torres Jiménez. Monterrey.

¿Es el Espíritu de Dios quien actúa a través de los hombres? ¿Es la Provincia de México Occidental una comunidad de consagrados para la educación con carácter esencialista? ¿Ha evolucionado la provincia de una identidad homogénea  a una entidad plural incluyente? ¿Cómo  se encuentra la Provincia frente a una sociedad multicultural en un mundo global posmoderno? ¿Estará gravitando de la tolerancia a la inclusión como se lee a la sociedad multicultural actual?

Introducción descriptiva 

Este artículo de revisión histórica pretende analizar la vida de un grupo de Hermanos Maristas comprometidos con los jóvenes y los niños en la misión educativa evangelizadora durante los últimos 50 años. El hilo conductor es el del cambio de una entidad cultural humano-espiritual homogénea a una entidad cultural de carácter plural. Este grupo humano de consagrados a la educación dentro del territorio mexicano y fuera de él, ha evolucionado a través de tres épocas diversas: la primera de alrededor de 09 años (1959-1967) en donde la Gesta fundante de la nueva Provincia se fue consolidando en casas, nuevas obras y nuevas vocaciones; la segunda que abarca  23 años (1968-1990) a través de la cual en  la vida de los Hermanos se fue dando la evolución y las involuciones en cuanto a la apertura al mundo de la época con el objetivo de dar un servicio educativo-evangelizador acorde a las nuevas necesidades de los hombres y mujeres; y una tercera época (1991-2009) en donde ante las nuevas realidades del entorno multicultural y diverso, los Hermanos extendieron las manos a los laicos maristas para compartir la vida, la misma misión educativa y  la espiritualidad.

Primera época: La Gesta fundante y la consolidación de la nueva Provincia: Hermanos Maristas de México Occidental (1959-1967)

El 12 de diciembre de 1959, festividad de Nuestra Señora de Guadalupe,  Reina de México y Emperatriz de América, fue anunciada oficialmente la creación de la Provincia de los Hermanos Maristas de México Occidental.

El Hermano Leoncio Venancio Lorenzo Garrachón, Vicario General del Instituto, hizo el anuncio oficial en la Ciudad de México. En este día histórico se gestaban dos nuevas provincias en el Instituto Marista: la Provincia de México Occidental y la Provincia de México Central.

Se daba un nuevo entusiasmo en ambas provincias, los Hermanos se sentían animados a crecer en beneficio de la educación cristiana de los niños y de los jóvenes. Se empezaba a dar una rivalidad fraterna entrambos  grupos provocando el anhelo del crecimiento y de los logros a obtener para la mayor Gloria de Dios, Honor de María y salvación de las almas, en expresión de nuestro Fundador san Marcelino Champagnat.

El Hermano Salvador Heredia Barriga, primer Provincial (1959-1965).

Desde Roma, el Gobierno general  había decidido la división del México Marista en dos nuevas provincias. Los primeros Hermanos Provinciales, en la Provincia de Occidente el Hermano Salvador Heredia Barriga y en la Provincia del Centro, el Hermano Jesús Macario Rodríguez Alanís gozaban de la aceptación humana y religiosa de la generalidad de los Hermanos. Esto era importante. El Hermano Salvador Heredia, primer provincial de la nueva Provincia, había realizado su misión en las ciudades de Laredo y Brownsville en el estado de Texas. Su experiencia de vida marista se dio fuera de nuestra patria viviendo los valores y formas propias del hermano marista estadounidense con lo que implica un entorno propio de nación. Su espiritualidad era recia y de fuertes convicciones religiosas, de una inteligencia práctica y una labor diaria constante, su vida de oración era notoria. Su ejemplo de vida nos impulsaba en la labor apostólica y en nuestra propia vida religiosa.

La convocación conciliar de Juan XXIII.

El 25 de enero de 1959 el Papa Juan XXIII anuncia a los cardenales, en la basílica de San Pablo Extramuros, su propósito de convocar un Concilio (Documentos del Vaticano II, 1965, p.3). En México iniciaba la Provincia Marista su último año de vida como provincia única. El 25 de diciembre de 1961 a través de la Constitución Apostólica, Juan XXIII convoca el Concilio Vaticano: “La Iglesia asiste en nuestros días a una grave crisis de la humanidad, que traerá consigo profundas mutaciones. Un orden nuevo se está gestando, y la Iglesia tiene ante sí misiones inmensas, como en las épocas más trágicas de la historia. Porque lo que se exige hoy de la Iglesia es que infunda en las venas de la humanidad actual la virtud perenne, vital y divina del Evangelio” (p.8). La idea de la vitalidad para el mundo desde el Evangelio sigue siendo el leitmotiv en los planteamientos eclesiales y en los Capítulos Generales de los Hermanos Maristas (véase: El documento final del XX Capítulo General, Roma 2001).

El 11 de septiembre de 1962 a través de un Radiomensaje al mundo, el Papa Juan XXIII anuncia la apertura del Concilio a un mes exacto de la inauguración la cual se realizó  el 11 de octubre del mismo año.

Un hecho importante en la nueva Provincia.

En 1960 se dio un hecho importante en la consolidación de la nueva Provincia, la inauguración de la Casa provincial en el sur de la ciudad de Guadalajara, en los predios llamados Loma Bonita. Para la construcción de la Casa provincial, el Hermano Provincial Salvador Heredia invitó a todos los Hermanos a ser parte de ello y, así, motivó a hacer ahorros en los gastos de la vida diaria mismos que se enviarían a la Caja provincial. Los principios históricos fundacionales generaban entusiasmo y generosidad. El Juniorado (seminario menor) san José empezó a funcionar en la misma Casa Provincial en 1960. El Hermano Salvador Heredia nombró como Vicario suyo al Hermano Ignacio Martínez Hernández.

Un signo de apertura a otras culturas.

La Provincia inicia su  presencia marista en La Sierra Tarahumara  a través de la atención a los niños de la Escuela Primaria y del Internado Sisoguichi, Chihuahua en la población de este mismo nombre, el 25 de enero de 1961. Considero que esta presencia de la Provincia en la Cultura Rarámuri ha generado vida y evolución a la vida provincial a través de las Comunidades de Hermanos y la generación de numerosos jóvenes voluntarios que, año con año, viven la experiencia de vida en la Sierra Tarahumara ubicada en el Estado de Chihuahua. El estilo de Pastoral de esta región del país, es ejemplo de aceptación de la multiculturalidad de carismas dentro de la misma Iglesia. Los Hermanos que trabajan en la Sierra Tarahumara son ejemplo de esta apertura a la multiculturalidad y a la diversidad manifiesta en su propio estilo de vida.

La primera comunidad estaba compuesta por cuatro hermanos pertenecientes unos y otros a ambas provincias maristas. Se daba la colaboración entrambas provincias lo que constituía un signo de apertura y fraternidad.

La formación se consolida.

En 1962 se funda el Escolasticado (la última etapa de la formación inicial del Hermano Marista) en el predio de la Casa Provincial. La nueva Provincia contaba con sus Casas de formación bien constituidas: el Juniorado en Guadalajara que atendía a los jóvenes del nivel Secundaria; el Noviciado en Morelia –fundado el 7 de enero de 1960- con dos años de formación ; y el Escolasticado  -con estudios de Normal Básica-, en Guadalajara con tres o cuatro años de formación.

El entorno nacional.

Mientras tanto el Concilio Vaticano II seguía su marcha. En el país gobernaba el Licenciado Adolfo López Mateos quien, entre otras cosas, fue el principal gran publicitario del país a través de numerosas giras por todo el mundo. López Mateos había de enfrentar el problema sindical de los electricistas agremiados y nacionalizaría la industria eléctrica del país. Su esposa, doña Evita Sámano de López Mateos, desempañaría un liderazgo muy positivo desde el DIF nacional, convirtiéndose en  una figura pública muy querida.

La cresta en número de efectivos.

La nueva Provincia experimentaba un boom de vocaciones consagradas a la Educación y las nuevas fundaciones solicitadas por los Ordinarios del lugar se multiplicaban. La expresión: una provincia de costas y fronteras describía en buena parte su realidad geográfica. La nueva Provincia era conformada por un buen número de Hermanos con una buena base de jóvenes religiosos. La cifra más alta de Hermanos en la historia de la Provincia  fue de 317 en enero de 1967. Este punto más alto en el número de efectivos coincidía con la generalidad, por no decir totalidad, de las órdenes y congregaciones de la Iglesia, ubicado en la década de los sesentas del siglo pasado.

La crisis.

La espiritualidad en la Provincia seguía siendo la misma, aún los planteamientos del Concilio Vaticano II estaban cocinándose. Vendría un momento de fuerte convulsión debido a  las nuevas ideas sobre la Iglesia y su misión que golpearían mentes y estructuras, todo esto  era necesario para un aggiornamento (renovación) conforme al deseo conciliar: la Vida religiosa debía renovarse.

El Hermano Oscar Sánchez Basurto expresa: “el regularismo que protegió a los Hermanos por muchos años no propició el crecimiento personal; esta situación era ya inaguantable hacia el año de 1967”.
 
Segunda época: Evolución e involuciones de la Vida de la Provincia en la apertura a un mundo posconciliar con una mayor participación de los Hermanos en las decisiones sobre la vida provincial (1968-1991).
 
El Concilio Ecuménico Vaticano II inició en 1962 para concluir en 1965. Tuvo cuatro sesiones otoñales en donde más de dos mil obispos y expertos se trazaron como objetivo el aggiornamento de la Iglesia de cara al mundo. Dieciséis documentos fueron elaborados. Había mucha tela de donde cortar, para crear un “vestido nuevo” para una Iglesia nueva en un mundo nuevo. Juan XXIII inició los trabajos conciliares y Paulo VI clausuró el magno acontecimiento.

Llamado específico a la Vida religiosa.

A la Vida Religiosa se llamó la atención, a través del Decreto sobre la adecuada renovación de la vida religiosa “Perfectae caritatis” del 28 de octubre de1965, en los siguientes términos: “Los institutos para quienes se establecen estas normas de adecuada renovación deben responder con prontitud de ánimo a su vocación divina y a su función dentro de la Iglesia en los tiempos presentes” (Documentos del Vaticano II, 1965, p.421). Esta renovación es encomienda de todos los religiosos: “Una renovación eficaz y una recta acomodación sólo pueden obtenerse por la cooperación de todos los miembros del instituto” (p. 409).

Una mayor colegialidad en la Iglesia.

La Iglesia iniciaba un camino que iba de la homogeneidad a una actitud más abierta a la pluralidad; el mundo seguía cambiando y los entornos culturales de todas partes seguían diversificándose.

La Iglesia había “abierto las ventanas para que entrara el aire fresco”. El Papa Paulo VI (1963-1978) en años  posteriores al Concilio, iniciaría los Sínodos convocando a obispos de todas las latitudes para tratar temas importantes de la vida de una Iglesia inmersa en el mundo como “fermento en la masa”. Se iniciaba el proceso de la colegialidad y de  la corresponsabilidad en el gobierno de la Iglesia; las voces de los obispos de todo el mundo se escuchaban.

El Hermano Basilio Rueda Guzmán (1967-1985).

En el Instituto de los Hermanos Maristas se iniciaba también este movimiento. En 1967 fue electo el Hermano Basilio Rueda Guzmán como Superior General y el Capítulo General que lo eligió fue un Capítulo que tuvo por objetivo el renovar al Instituto en base a la doctrina conciliar. Un Instituto de religiosos educadores en un mundo ya fuertemente secular y diverso. De la homogeneización habría que pasar a la pluralidad, de una vida de  Estilo monacal a un estilo de  Vida religiosa apostólica.

El nuevo Superior General promovió una revisión a fondo desde la forma del trabajo del Consejo General hasta la misma vida de cada una de las provincias del Instituto y, por tanto, de cada uno de los hermanos. Muchas situaciones salieron a flote. Se conoció con bastante profundidad la realidad de una Congregación religiosa con 150 años de existencia a fin de lanzar retos de conversión y renovación en la vivencia personal y provincial de la vida y misión del Instituto. Fue un trabajo ingente en donde el Hermano Basilio no midió tiempo y cariño, haciéndose ayudar por equipos de expertos en investigación y en animación espiritual de la Vida religiosa de sus hermanos. El servicio prestado fue invaluable. Los frutos no se hicieron esperar. Numerosos hermanos redefinieron sus vidas con nuevos significados, se daba la evolución con un gran costo humano.

La no aceptación del Estado clerical en el Instituto de los Hermanos Maristas.

Ya en este Capítulo General se perfiló la no aceptación del Estado sacerdotal como parte de la identidad de la Congregación. Un grupo de Hermanos inició  su cambio al estado sacerdotal. Mi propio Hermano Maestro de Novicios solicitó su cambio de estilo de vida. Aprovecho para reconocer su trabajo de acompañamiento con cada uno de nosotros, sus novicios. Fue un hombre que siempre quiso actualizarse en beneficio de sus novicios, en este caso.

Los Capítulos provinciales.

En la nueva Provincia de México Occidental, la cual alcanzó un tope de Hermanos de 317 en 1967, se iniciaron los Capítulos provinciales, el primero se intituló “ad experimentum”  realizándose en la semana santa de 1968 en la ciudad de  Monterrey.

Los hermanos que no participamos en el Capítulo y que radicábamos en Monterrey, fuimos enviados a vivir la semana santa a otras casas de la Provincia.  Los Hermanos elegidos creaban una nueva cultura de participación en la vida de la Provincia, se daba la evolución.  Los siguientes capítulos se realizarían cada tres años a propósito de la elección o en su caso,  reelección del Hermano provincial, algunos de ellos con dos períodos de sesiones o más a través del trienio. La Provincia se abría a la pluralidad de opiniones, posturas y propuestas.

Retrocesos.

Con este avance, se dieron también retrocesos cuando, en un momento dado, los capítulos provinciales se convertían en “lucha de poderes” o en capítulos meramente legislativos que, aunque necesarios, no generaban la vida nueva que se esperaba. El debate de posturas con intereses de grupo sustituyó, con frecuencia, al diálogo desde posturas diferentes en actitud de discernimiento para generar vida.  La estructura estaba dada, pero se daba la involución.

Las asambleas provinciales.

Las asambleas provinciales que años después se realizarían, buscaban esa  nueva vida para la provincia, fue una estrategia afortunada para favorecer la participación de todos los hermanos, la evolución continuó. La Provincia aprendió a realizar estos foros necesarios para seguir caminando juntos  a la pluralidad y continuar su evolución propia.

La renovación intelectual.

En cuanto a la apertura de mente de los Hermanos, la lectura de autores sobre la Vida religiosa desde la perspectiva conciliar  fue decisiva, había que utilizar “nuevos odres para el nuevo vino”. Fue importantísimo el incursionar en esta nueva doctrina sobre la Vida religiosa en la Iglesia. ¡Cuánto disfruté la lectura de estos autores sobre la nueva visión de la Vida religiosa en la Iglesia!

Hermano Provincial Ignacio Martínez Hernández (1965-1971).

Al Hermano don Nacho le tocó gobernar con un Consejo provincial colegiado en donde algunas situaciones se abrían al debate y a la votación. La colegialidad en el gobierno se iba dando. El cuidado que tuvo de los Hermanos jóvenes fue notorio. Yo fui beneficiado por esta actitud paternal. El deceso de su Vicario el Hermano Salvador Heredia en septiembre de 1966, fue un duro golpe para él apenas iniciado su mandato.

Un Retiro Provincial especial.

El Retiro provincial de 1967 fue guiado por un Equipo de sacerdotes y un Hermano de las Escuelas Cristianas oriundos de diversos países, todos ellos  inmersos en la Doctrina conciliar; en este equipo se daba una singular evolución mostrando la internacionalidad de la Iglesia, su nota de catolicidad. Fue un retiro que marcó a la Provincia: se presentaba una nueva forma de pensar y vivir la Vida religiosa. En este retiro se dio el diálogo en profundidad entre el Equipo que dirigía el  retiro y los Hermanos de la Provincia, no era fácil para los hermanos el captar y aceptar la nueva visión conciliar sobre la Vida religiosa. El mismo retiro fue diferente en su doctrina, claro está y en sus formas. La nueva doctrina era bastante diferente, era otra cosa y las formas de llevar el retiro se dieron en un ambiente de libertad y participación, los dirigentes del retiro tenían una postura abierta y generaban confianza. El mismo equipo directivo del retiro presentaba un gobierno colegiado, era una dirección del retiro en forma más democrática. La figura del Hermano Lasallista fue importante cuando los debates subían de tono. Los intentos desde el gobierno provincial para favorecer la evolución seguían dándose. Sin embargo, los dos retiros siguientes ya programados fueron suspendidos, los temores se imponían.

La fundación de la UDEM: un gesto multicultural.

En 1969, queriendo responder al llamado conciliar sobre la participación y responsabilidad del Laico en el mundo, un grupo de empresarios y de docentes cristianos en unión de cuatro Congregaciones religiosas dedicadas a la educación fundaron la Universidad de Monterrey (UDEM). Las Congregaciones fundadoras fueron: los Hermanos de las Escuelas Cristianas (Lasallistas), las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús (llamadas, Damas del Sagrado Corazón), los Hermanos Maristas de la Enseñanza y las Hijas de María Inmaculada de Guadalupe. Esta universidad de inspiración católica ha cumplido sus primeros 40 años de existencia y cuenta con 12,000 alumnos. Los Hermanos de la Provincia han estado ininterrumpidamente presentes en esta institución universitaria. Se consideró a esta fundación como un signo de los tiempos, como una respuesta al mundo desde la perspectiva posconciliar en donde al Laico se le daba un lugar central en el esquema y misión de la Iglesia.

Un retiro singular.

En 1972, en la ciudad de México, el Retiro conjunto de ambas Provincias mexicanas fue guiado por el Hermano Basilio Rueda y su equipo quienes presentaron esa nueva Vida religiosa abierta al mundo aunque sin ser del mundo. Para estas fechas la Vida religiosa en la Iglesia seguía desangrándose por las numerosas salidas hacia la Vida secular. Las ideas del Concilio fueron como un viento fuerte que hizo caer hojas de los árboles, la Vida religiosa aspiraba a ser otra cosa, la renovación se daba. La evolución continuaba su marcha pagando un precio. Las decisiones humanas que marcan nuevos rumbos, se dan  en el ámbito de la libertad humana asistida por la gracia de Dios. Estamos hablando de la parte mistérica de la relación hombre-Dios, Dios-hombre.

El cambio y sus efectos.

Algunas formas de vida y algunas estructuras caían sin ser reemplazadas por otras, el esqueleto de vida de las comunidades de religiosos y el esqueleto de la espiritualidad personal se debilitaban. Se dejó a la libertad personal el crecimiento propio en base a un discernimiento personal. Los criterios sobre la Vida religiosa eran claros desde la voz de los Hermanos provinciales pero la adaptación y puesta en práctica de nuevas formas parecía no darse, al menos no suficientemente. La nueva forma de la Vida religiosa estaba propuesta. El apoyo para la formación personal y grupal de la Provincia nunca se escatimó por parte de los líderes espirituales, entonces, ¿qué pasó? Hay respuestas pero nunca se podrá decir con exactitud las razones profundas de los abandonos del Estado religioso.

Considero que se da una involución fuerte en cuanto a la no permanencia de los hermanos en su estado de vida elegido pero, a la vez, se da la evolución a un caminar a pasos lentos pero seguros de una vivencia diferente de la Vida religiosa acorde al momento, de acuerdo a los signos de los tiempos por parte de la Provincia. La Vida religiosa se abría a una sociedad plural, ella misma transitaba a ello pagándose un gran precio, el movimiento era de la homogeneidad y esencialidad histórica a una identidad de carácter más plural. La apertura necesaria cobró muchas víctimas para la Vida religiosa.
 
Un provincialato en tiempo de crisis.

El Hermano Aureliano Brambila de la Mora, provincial de 1971-1977, expresaba en su informe de gobierno lo siguiente: “Aunque ciertamente no haya sido una realidad el que hayamos sido en la Provincia fieles al Espíritu, como María, quedó esto sin embargo palpitante como un deseo clavado en nuestro corazón y como un programa de toda la vida…” Esta afirmación es elocuente, es la visión de un Provincial tratando de concluir sobre el proceso humano de su Provincia que acompañó, ante un compromiso religioso adquirido. No cabe duda que estamos pisando tierra sagrada, la tierra de la que está hecha cada persona y esto, desde el misterio de un Dios: “El totalmente Otro, el Ser más lejano y, a la vez, el Ser más cercano pues puso su tienda entre nosotros”. La obra de Dios seguía evolucionando. Estos deseos desde el centro de la persona son impulsos para la renovación de la vida, son inicios de avances inequívocos, donde el Espíritu mueve a la apertura, a la inclusión de todos y de sus diversas formas de ser y de vivir siguiendo el estilo de Jesús de Nazaret, El-que-amó-a-todos incluyéndolos en su corazón. El gran valor para el religioso, para el Hermano Marista es Dios, ni más ni menos y, esto, en radicalidad evangélica; cuando se desdibuja este valor la Vida religiosa pierde significatividad, y pierde todo sabor. Una forma de Vida religiosa nueva implicaba mentes y corazones nuevos. En los sesentas y setentas perdimos un alto número de hermanos, alrededor de 150.

La figura de Jesús de Nazaret.

Ante un mundo multicultural y diverso es la figura de Jesús de Nazaret, el Hermano de todos, que ilumina este esfuerzo constante de fidelidad al Espíritu a ejemplo de María de Nazaret, en la respuesta a las nuevas necesidades del mundo de hoy donde viven y se desarrollan nuestros jóvenes, razón de ser de nuestra vida y misión.

Una nueva forma de gobierno.

De 1971 a 1983, la Provincia tuvo por líderes a los Hermanos Aureliano y Rigoberto quienes desde su renovada Doctrina conciliar  sobre la Vida religiosa siguieron impulsando el camino de Renovación exigido por la Asamblea conciliar. La evolución seguía. Los Capítulos provinciales se llevaron a cabo. Se sentía un ambiente de entusiasta participación. El Gobierno provincial era compartido a través de las Comisiones provinciales. El acompañamiento personal a los hermanos se daba. Se realizaron cambios significativos en la formación. El trabajo de las Casas de formación de ambas provincias era una labor en común. Las posturas desde la Teología de la Liberación produjeron el diálogo y el debate. No podría juzgar los resultados. Numerosas salidas de Hermanos se produjeron. El trabajo educativo evangelizador se daba en el ámbito de  la Escuela tradicional formal incluidas las escuelas de la Sierra Tarahumara. El número de efectivos en la Provincia seguía decreciendo. Las nuevas vocaciones seguían sumándose. En los colegios y escuelas, el Proyecto Educativo anual era un esfuerzo de inclusión de todos los estamentos, buscando una Escuela evangelizada y evangelizadora. La evolución continuaba. El ingreso de nuevas vocaciones a las casas de formación, disminuía. En la vida de las comunidades se daba el debate sobre la vida en común renovada y la vida comunitaria tradicional en donde las posturas, con frecuencia, se radicalizaban. Los retiros provinciales anuales eran momentos de diálogo y convivencia que nutrían la cercanía de mentes y corazones. Estos momentos de vida provincial marcaron la evolución en la Provincia, la cual  se mostró incluyente en posturas y pareceres diversos sin dejar de caminar en la unidad.

El Hermano Rigoberto Limón Limón.

La figura del Hermano Rigoberto Limón (1977-1983) impulsó a un mayor contacto con los jóvenes y el compromiso de éstos con los demás a través de los grupos apostólicos, él siempre estuvo cercano con ellos procurando una formación más a fondo, también había trabajado en la formación de los Maestros y maestras laicos. Su personalidad marcó a la Provincia impulsándola a respuestas más adecuadas en su servicio educativo. En su mandato se realizaron convenios educativos con otras congregaciones y grupos de educadores para realizar la misión conjuntamente en algunas de nuestras escuelas y colegios. Esto implicaba una apertura a otras formas y carismas educativos. La Provincia se enriquecía.

Evolución de la Provincia a través del trabajo de los Capítulos provinciales.

Los Capítulos provinciales, conformados por Hermanos elegidos por todos los Hermanos de la Provincia, decidieron las nuevas fundaciones de Escuelas populares en Tijuana, Ciudad Juárez, Guadalajara, Monterrey entre otras. Y el envío de los primeros Hermanos a Tanzania y a Haití. Estos Capítulos fueron una verdadera escuela de comunicación y de búsqueda conjunta de la Voluntad de Dios en actitud de discernimiento.

El Hermano Manuel Menchaca Cortés.

Durante el breve mandato del Hermano Manuel Menchaca Cortés (1983-1985) se dio el impulso a la formación religiosa permanente, llevando a cabo la creación del ICRO,   Instituto de Ciencias Religiosas de Occidente, por el hno Rigoberto Limón Limón,que después sería absorbido por la Universidad Marista de Guadalajara. Un buen número de maestros y maestras de diversas partes del país acudían en los veranos a cursar las  diversas licenciaturas. La evolución continuaba. El fuerte impulso hacia la Pastoral juvenil y Pastoral vocacional renovó la vida de la Provincia.

El Hermano José Guadalupe Romero Torres.

Durante el mandato del Hermano José Guadalupe Romero Torres (1885-1991), la Provincia se abrió a la Misión Ad Gentes. Fue en el país de Tanzania en el continente africano en donde se funda la primera comunidad de Hermanos de la Provincia iniciando su misión entre los jóvenes del país, fundando una Escuela secundaria o su equivalente en el  sistema educativo mexicano. Las nuevas Constituciones fue motivo de exposición y reflexión. Años atrás el Hermano José Guadalupe Romero había trabajado fuertemente en la formación y acompañamiento de los Colaboradores laicos habiendo adquirido una experiencia singular en ese ámbito. La formación a los Colaboradores laicos se ha cuidado a través de los años, desde 1971 hasta la fecha. Miles de Colaboradores han sido acompañados en su actualización profesional y espiritual.

La Teología de la liberación.

La Provincia seguía avanzando. La Teología de la Liberación se seguía haciendo presente. La Provincia en los diferentes provincialatos no tomó postura oficial ante el fenómeno del desarrollo de la Teología de la Liberación, no atisbo a encontrar los porqués. Considero este silencio como una carencia, lo mismo que el no impulso al desarrollo intelectual religioso y universitario de los Hermanos en diversos momentos de la historia de la Provincia. 
 
Fuente de vida.

La atención a los grupos apostólicos juveniles y una renovada pastoral vocacional, dio vida a la Provincia según el parecer de algunos hermanos entrevistados. Si bien en otras Provincias del Instituto Marista no ingresaban nuevas vocaciones,  la Provincia de México Occidental año con año ha tenido nuevos ingresos como un Don de Dios y debido al  trabajo promocional de los Hermanos y Laicos. Este contacto constante con los jóvenes ha sido la fuente perenne de entusiasmo en los Hermanos en respuesta al llamado de consagración a la educación evangelizadora al estilo de María de Nazaret.

El Movimiento Champagnat de la Familia Marista.

En la década de los ochentas inició en México Marista la creación de Fraternidades de Laicos, personas que desean vivir a fondo el carisma de Marcelino Champagnat dentro del Movimiento Champagnat de la Familia Marista de carácter internacional. La apertura del Hermano a esta realidad participando como asesor, animador o como un miembro más ha dado a los Hermanos una mayor vitalidad en su vocación. Este contacto ha sido para mí un espacio de conciencia acerca de mi propia identidad como Hermano y un  reconocimiento al Laico marista en su búsqueda por vivir desde el Carisma marista el seguimiento de Cristo que procede del bautismo. Admiro y soy cercano a un buen número de personas laicas con quienes he caminado desde el año 1988 en mi primera experiencia como miembro de una Fraternidad. Esta apertura mayor a la cultura del Laico atraído por el misma Carisma ha ayudado a la Provincia a convertirse en una  identidad más abierta a lo diverso.

La canonización del Fundador, san Marcelino Champagnat.

El 18 de abril de 1990 Juan Pablo II canonizaba en la Plaza de san Pedro en El Vaticano, a Marcelino José Benito Champagnat Chirat. Este acontecimiento internacional llenó de gozo a la familia marista, de muchos países acudieron Hermanos y Laicos maristas a la Ciudad eterna. El carisma de san Marcelino pertenecía desde ese momento, oficialmente, a la Iglesia universal. Todos podían participar de este don del Espíritu. La experiencia internacional de una Iglesia universal en donde se dan diversos carismas en el mismo seguimiento de Cristo, abría a los corazones a un horizonte sin fronteras en la aceptación de lo multicultural y diverso desde la vivencia del mismo carisma universal, en este caso el carisma marista.

Tercera época: El aprendizaje mutuo de Hermanos y Colaboradores maristas compartiendo carisma y misión (1991-2009).

Los Capítulos Generales, especialmente desde el Gobierno del Hermano Charles Howard (1985-1993), se han pronunciado cada vez con mayor claridad sobre la necesidad de la misión conjunta entre Hermanos y Colaboradores, entre Colaboradores y Hermanos.

El provincialato del Hermano Antonio Cavazos (1991-1997).

Este provincialato fue diferente. Acudo a la opinión del Hermano Carlos Toral Gutiérrez: “Me parece que la personalidad de Toño Cavazos, por un lado atrevido, un tanto iconoclasta, fue un cambio muy radical con respecto a Pepelupe (Hermano José Guadalupe Romero)”. La Provincia caminó hacia un compromiso mayor de los Hermanos con los jóvenes y entre ellos. Se continuó la atención a la formación de líderes entre los jóvenes de nuestras preparatorias especialmente. Continuó el apoyo al Voluntariado juvenil. Se fundó la Comunidad de Villa de Guadalupe y el Punto de Encuentro ofreciendo una educación semiinformal en favor de jóvenes y niños con especial desatención.  Las Asambleas Provinciales siguieron dando impulso al caminar de la Provincia, la participación libre se daba en elevado porcentaje entre los Hermanos. El Hermano Antonio Cavazos decidió que la Provincia estaría en estado de Discernimiento y para ello, un grupo de expertos analizó la vida y misión de los Hermanos y de los Colaboradores maristas en los centros de educación y evangelización, y la misma vida personal y comunitaria, acto seguido se comunicaron los resultados en una Asamblea Provincial con entusiasta participación de los Hermanos. Aún recuerdo los resultados,  a grosso modo, sobre las prioridades a cuidar a nivel Provincia. La primera fue: La vida comunitaria. Se propuso en este espacio La prioridad primera: Jesucristo como centro de la Vida de los Hermanos. Esta prioridad aparecería en estos mismo términos en el siguiente Capítulo General de Roma. Esta Asamblea provocó una participación grande entre los Hermanos de la Provincia.

El Hermano Enrique Escobar Zúñiga.

Durante el provincialato del Hermano Enrique Escobar (1997-2003) se siguió dando el cuidado a cada una de las personas de los Hermanos y el impulso al contacto con las comunidades de misión dentro del territorio mexicano. El Hermano Enrique había trabajo en los colegios y escuelas y había trabajado en la Labor formativa. La cercanía personal del Hermano Enrique siguió contagiando a los Colaboradores laicos y a los alumnos del carisma marista. Inició su mandato invitando a la Provincia a solidarizarse con las víctimas de Acteal en Chiapas, los Hermanos apoyaron la moción. La vida sencilla del Hermano Enrique nos invitaba a una mayor cercanía con los  más pobres.

La planeación pastoral provincial se seguía llevando a cabo con una mayor participación de todas las comunidades educativas y religiosas. La atención pastoral a cada uno de los Hermanos fue, quizá, la acción más relevante de su gobierno.

El Hermano Víctor Manuel Preciado Ramírez.

El Hermano Provincial Víctor Manuel Preciado (2003-2008) dio impulso a la Planeación Estratégica a través del Plan Pastoral Provincial. El número de directivos Laicos maristas aumentó en la administración de los centros educativos. Los cursos de Inducción del Laico Marista se llevaron a cabo en todos los colegios y escuelas. La formación de Líderes laicos se impulsó. Se siguió dando el acompañamiento y evaluación de los directivos, tanto Hermanos como Laicos. La formación de los Líderes de las comunidades religiosas se cuidó y el apoyo a los Hermanos en su desarrollo humano integral fue punto de atención. En ambos grupos, Hermanos y Laicos se seguía dando la subjetivación (“Sólo podemos vivir juntos con nuestras diferencias si nos reconocemos mutuamente como Sujetos”, expresa Alain Tourain).

Un espacio importante en este período fueron los talleres de Desarrollo Humano organizado por franjas de edades, creo que esta oportunidad dio pie a un mayor conocimiento personal, aceptación y autoestima, amén de un mayor cuidado personal integral.

El Hermano Sean Sammon, Superior general y la internacionalización.

El Hermano Sean Sammon (2001-2009) desde su magisterio general invitó a la Internacionalidad del Instituto Marista. A dar los pasos necesarios para construir unidades administrativas internacionales. Y así se dio el siguiente paso: un mayor intercambio en la vida y misión de los hermanos con los de otras nacionalidades. El instituto se enriqueció. Actualmente, Hermanos del continente africano y asiático son parte del Consejo del Superior General, quien es de nacionalidad española. La historia de la Congregación nos señala que, los primeros ocho hermanos superiores generales fueron franceses, el siguiente fue belga, a continuación fue un mexicano, y los siguientes fueron: australiano, español, estadounidense y el actual, el hermano Emilí Turú, catalán. La identidad multicultural de la Congregación se sigue expresando.

La Provincia de México Occidental está presente en la actualidad a través de Hermanos que prestan sus servicios en Roma, en Hungría, en Tanzania, en Kenia, en Malasia, y otras naciones de Asia, entre otros países del mundo. Esta presencia es signo de multiculturalidad y respeto a la diversidad de culturas y a las diversas formas de expresión de lo educativo y de lo religioso, en particular. La Provincia evoluciona.

Sin embargo.

El Hermano Oscar Sánchez nos expresa: “no hemos llegado a tocar suficientemente la esencia de nuestra identidad de Hermanos Maristas. El Hermano Sean Sammon, fue un profeta…” El Hermano Oscar alude a las Circulares (escritos temáticos sobre la vida y misión de los Hermanos Maristas) que editó el Hermano Sean referentes a la Identidad del Hermano Marista, en donde, entre otras ideas, afirma la Prioridad primera: Jesucristo como centro de la vida del Hermano Marista.

Los Hermanos Amancio Rodríguez, Carlos Toral, José Luis Casillas y Enrique Escobar  nos hablan de retos para el futuro de la Provincia: la urgencia de la formación continua para todos los Hermanos y para los Colaboradores laicos, una formación que abarque todos los ámbitos de la persona tanto lo profesional como lo personal y lo religioso; la necesidad de continuar los Planes Provinciales Pastorales, los cuales cada trienio o sexenio se retoman y actualizan; la formación catequética para todos los maestros, -esto para mí es un grande y urgente reto: el conocimiento, la pedagogía y el ardor evangelizador que implica la catequesis escolar; el ser expertos ante las nuevas culturas juveniles y situaciones que se van presentando en nuestro mundo de hoy y ante las cuales debemos tomar postura, como son: la realidad de las preferencias sexuales, la bioética y las nuevas formas de concepción, los valores que aparecen en la sociedad de aceptación actual y que debemos integrar, como son el de la Dignidad humana y el Respeto; el diálogo con otras confesiones religiosas, entre otros temas de actualidad; y la vuelta a la primacía de Jesucristo en nuestra vida y concretamente el cuidado de la oración personal y comunitaria como espacios en donde se explicita el Amor exclusivo al Señor que nos llama a ser otros Champagnat para nuestros jóvenes de hoy.

Quiero terminar este artículo de revisión histórica recordando las palabras de Soren Kierkegaard -que Romano Guardini califica de “frase áspera que derriba todo sentimiento emotivo y todo entusiasmo”-: se trata, dice Soren, de “ejercitarse en el cristianismo”. Sí, cada día concientemente se renueva el compromiso, se renueva el amor y se renueva la propia misión recibida como mandato, como mandato de amor.
 
Conclusiones
 
1. La Provincia ha evolucionada a través de la apertura a lo multicultural y el reconocimiento de lo diverso. Un elemento importante ha sido la participación de todos los hermanos en las decisiones de la Provincia.
2. En todo proceso humano se da la evolución y, también, los dolorosos momentos de involución.
3. La Provincia de México Occidental ha vivido su propio proceso desde su realidad,  iluminada por los Magisterios y abierta a las voces de la nuevas culturas juveniles dentro del país y en otros países.
4. Se deberá seguir en esa actitud de constante discernimiento a la escucha del Espíritu de Dios, como lo insistió el Hermano Charles Howard en su mandato de Superior General (1985-1993), a fin de responder a las Voces de los jóvenes en un mundo globalizado e intercultural.
5. El compartir la Misión Laicos-laicas y Hermanos mediante las diferentes funciones de los colegios y escuelas, ha contribuido en la subjetivación de unos y de otros. “Sólo podemos vivir juntos con nuestra diferencias si nos reconocemos mutuamente como Sujetos”, expresa Alain Tourain.
6. Se está en un proceso de crecimiento, de actualización en fidelidad al Espíritu para poder responder a las nuevas culturas juveniles dentro y fuera del país. Y esto tiene un carácter de urgencia, ya que la realidad nos muestra que el Colaborador laico tiene una permanencia promedio de 4 años y meses en los centros  educativos de  la Provincia marista. En esta realidad, la actitud de los Hermanos ante la formación continua conjunta es algo definitivo, en el logro de los objetivos de esa Misión compartida.
 
Bibliografía.
Capítulo General XVI  Documentos Capitulares Roma 1967.
Capítulo General XVII Documentos Capitulares Roma 1976.
Capítulo General XVIII Documentos Capitulares Roma 1985.
Capítulo General XIX Documentos Capitulares Roma 1993.
Capítulo General XX Documentos Capitulares Roma 2001.
Capítulo General XXI Documentos Capitulares Roma 2009.
Capítulos Provinciales Actas Guadalajara, Jalisco 1970-2009.
Hernández, N. (2007) Dilemas de la diversidad cultual. Diversidad y diálogo intercultural: del conflicto a la creatividad.
Larrain, J. (1997). Identidad y Modernidad en América Latina. Modernidad e Identidad. Océano.
Lipovetsky, G. (2000). El crepúsculo del deber. Edén, Edén. Anagrama.
Rodríguez, N. (2007). Identidad y diversidad. La batalla de la frontera: apuntes sobre migración autónoma, trasnacionales y Estado.
Tourain, A. (2000). ¿Podremos vivir juntos? Iguales y diferentes. La sociedad multicultural. Fondo de Cultura Económica. México, D. F.
Vaticano II Lumen Gentium  Roma 1965.
Vaticano II Perfectae Caritatis Roma 1965.
Villoro, L. (1997). Estado plural, pluralidad de culturas. Del Estado homogéneo al Estado plural. Paidós UNAM México, D. F.

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Lalo, está muy interesante el artículo. Quizá yo le agregaría para aportar al diálogo dos elementos: 1. La realidad de que la Provincia se desarrolló en su gran mayoría con Hermanos de Jalisco, lo que ha marcado mucho su visión de la realidad y, en muchos momentos, la apertura hacia la multiculturalidad. 2. La ROP (Reorganización Provincial) llevada a cabo en 89 ó 90, que fue un discernimiento del Consejo Provincial, consultando a los Hermanos, que llevó al cierre de Campeche, Guaymas y Mexicali. Fue un evento traumático para muchos, que nos llevó también a pensar en la importancia de la participación de todos en el discernimiento provincial, además del caer en la cuenta de las consecuencias de la disminución de cantidad de Hermanos. Creo que este hecho generó también mucha inmovilidad y temor ante nuevos retos que requerían decisiones más audaces y "en paz, pero de prisa"
Es bonito ver en todo esto, la mano de María y la entrega de tantos Hermanos y compañeras y compañeros laicos. Que ella nos siga moviendo para ir de prisa a nuevas tierras.

H. Alvaro.