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Un día después del Huracán Alex
Por: Guillermo Osorio. Instituto Franco Mexicano
Instituto Franco Mexicano (IFM) vive la Solidaridad.
Realmente nuestra ciudad está herida, pero no de muerte, dentro de la tragedia hay muchas cosas positivas que rescatar, una es la solidaridad. El IFM impelido por esta situación de destrucción se ha solidarizado con los damnificados y también ha instalado un centro de acopio, estamos trabajando con la Parroquia de la Natividad del Señor en Santa Catarina (unos de los municipios más afectados).
Quiero que sepas que un grupo de maestros se ofreció como voluntario para trabajar en una brigada de reconocimiento de necesidades específicas, organizada por la misma parroquia con el fin de tener datos para mejor administrar los recursos obtenidos por los donativos y la generosidad de la gente.
Los maestros trabajamos con los jóvenes de esa parroquia y recorrimos casa por casa dos sectores del territorio parroquial, entrevistando a algunas personas y ofreciendo palabras de aliento a otras y en todos los casos haciendo presente los valores del Reino como la compasión, la solidaridad, la caridad según el Espíritu nos guiaba. Esto que te describo ocurrió la mañana del sábado bajo la tutela del P. Miguel y el diácono Ignacio, así como del coordinador de grupos juveniles Emmanuel Méndez quien es exalumno del IFM.
No me cabe duda de que esto es obra de Dios, tomando en cuenta que los maestros sí fueron lastimados en su patrimonio, pero esto no les impidió ser sensibles a las necesidades de otros que sufren más que ellos.
San Pedro, el municipio al que pertenece el IFM, fue otra de las zonas de desastre; nuestro edificio escolar no quedó exento de daños, entre éstos resaltan dos: 1. El daño al auditorio por efectos del agua que ingresó y 2. El daño a la capilla de la escuela, siendo esta segunda la más perjudicada, pues la duela del altar recibió agua por lo que se hinchó y levantó del piso, quedando inservible; La alfombra que recubría el resto de la superficie del piso quedó bajo algunos centímetros de agua, quedando húmeda y despidiendo ese olor a humedad y a descomposición como cuando se forma moho. Por otra parte en la sacristía han resultado humedecidas las vestiduras del sacerdote, mismas que se rescataron al llevarlas a la tintorería. Para el futuro todo esto se puede remediar con una impermeabilización, sin embargo los gastos generados por la remodelación han absorbido la mayor parte del capital y no se han incluido gastos por este concepto.
El IFM está renovándose, no sólo en el edificio ni sólo por necesidad de corregir lo que el huracán descompuso, sino por la firme convicción de que somos educadores y de que la educación gesta los cambios que esta ciudad necesita para volverse más humana y más grande a los ojos de Dios.
Agradezco la atención y el interés mostrado por el CAM en tu persona Angélica, hablo también a nombre de la comunidad del IFM y esperamos verlos pronto por acá en su casa que está en remodelación para que sea más amplia y haya más lugar para todos.
Hasta pronto. San Pedro Garza García, zona metropolitana de Monterrey.
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