La Universidad Marista de Mérida ‘exporta’ el ser para servir

Marie Niva Michel Loussaint, de Administración de Recursos Naturales; Dieff Walter, de Ingeniería Civil, y Marie Charles Jasmine Beublome, también de Administración de Recursos Naturales, en la Unidad Experimental de la U Marista de Mérida Yucatán. Apoyo a estudiantes e implementación de programas de producción agri-acuícola y pecuaria en el país más pobre de América.

El 12 de enero de 2010, cuando el reloj estaba a punto de marcar las cinco de la tarde,  el mundo en el que había nacido Marie Charles Jasmine Beublome se destruyó completamente. Esta joven haitiana se encontraba en el colegio que las hermanas franciscanas tienen en Puerto Príncipe. Ella, las religiosas y sus alumnas estaban orando.

"Cuando sentí que la tierra se movía", recuerda Marie Charles Jasmine, "salí corriendo del lugar". Hace una pausa, y después añade que muchos, muchísimos otros no lograron salir. "Ahí murió mucha gente". La capital de Haití se vino abajo, literalmente.

En total, fallecieron más de trescientas mil personas  y un tanto igual quedó herida. Más de millón y medio se quedaron sin hogar. Aún en la actualidad, dos años y medio después de esta violenta manifestación natural, cientos de miles de haitianos viven en carpas.

"Por el terremoto tuve que dejar la universidad", admite Marie Niva Michel Loussaint. "Mis padres perdieron sus trabajos, al igual que otros cientos de miles".

De ese escenario desolador provienen Marie Charles Jasmine, Marie Niva y Dieff Walter. Las dos primeras estudian Administración en Recursos Naturales y el tercero Inigeniería Civil, en la Universidad Marista de Mérida.

"Me gustaría aprender a sacarle provecho a las riquezas naturales de mi país y combatir así la pobreza", aspira Marie Niva. Y añade Marie Charles Jasmine: "A mí me gusta la naturaleza y trabajar con los pobres".

Este pequeño país antillano, que ocupa la tercera parte de la isla La Española, tiene el 98 por ciento de sus bosques originales destruidos. Esta erosión causa inundaciones periódicas. Por ejemplo, la tormenta tropical Jeanne acabó con la vida de tres mil personas y destruyó decenas de vías y carreteras.

Golpeado así por los fenómenos naturales, Haití tiene la renta per cápita más baja de todo el hemisferio occidental, y es el país más pobre de toda América. Uno de los principales factores de que tanta gente haya muerto con el terremoto fue la deficiente construcción de las viviendas de la capital.

Con estos antecedentes se puede afirmar que esta azotada nación necesita urgentemente de administradores en recursos naturales y de ingenieros civiles. Y los tres haitianos que están en la Universidad Marista de Mérida lo saben y están conscientes de ello. Ellos forman parte de uno de los programas de colaboración que  la Universidad Marista de Mérida tiene con la comunidad marista haitiana, ambas a cargo de la Provincia de México Occidental.

Seleccionados. Marie Charles Jasmine, Marie Niva  y Dieff  "fueron seleccionados por el hermano marista Frisel Walter para formarse a nivel licenciatura en los programas de Administración de Recursos Naturales e Ingeniería Civil, tan necesarios para hacer un uso sustentable de sus recursos para mejorar condiciones de vida y construir las viviendas y edificios con las normas y procedimientos adecuados", informa el Dr. Juan Carlos Seijo Gutiérrez, director de investigación de la Universidad Marista de Mérida.

Los tres llegaron en junio a Mérida. Sólo uno sabía un poco de español -"un poquitito", matiza Marie Charles Jasmine, uniendo, casi tocando, el pulgar y el índice de su derecha-. Dos meses y medio después de clases intensivas, ya son capaces de seguir las cátedras que se imparten en sus carreras. "Sólo me da un poco de trabajo cuando hablan rápido y se menciona mucho la flora y la fauna local", dice Marie Niva.

Los tres coinciden en que Yucatán es más caluroso que Haití, y que aquí hay más mosquitos y dengue. "Hay zonas donde llueve mucho, muy húmedas, pero ni ahí hay tanto mosco como aquí", comparan las estudiantes. Tienen aún ciertos recelos con la comida yucateca; les da un "poco de miedo el picante", así que su dieta por el momento es muy similar a la de sus coterráneos: frijol, arroz, y plátano verde, el cual le da mucho trabajo encontrar aquí. "En todos lados lo venden maduro". Como en otras regiones de las Antillas y de Sudamérica, en Haití el plátano se cocina de muchas formas, entre las cuales sobresalen las frituras, en rodajas o masa.

Nuevas técnicas. Además de formar alumnos haitianos,  "con el firme compromiso de regresar para mejorar las condiciones de vida en su país", la Universidad Marista apoya a la comunidad de Haití en la formación de grupos de trabajo "en torno al sistema integral de producción agri-acuícola y pecuaria sustentada en principios ecológicos y económicos para el traspatio de comunidades haitianas".

El sistema, que se desarrolló en la Unidad Experimental Marista (Unexmar), consiste en dos tanques, uno con los peces reproductores y otro con los especímenes juveniles. El agua de esos estanques, fertilizada orgánicamente por los propios peces, sirve para el riego de cultivos de ciclo de corto plazo de vegetales y legumbres que se acostumbran comer en Haití. El suelo también se enriquece con la composta que se produce y las semillas que se utilizan se germinan en pequeños invernaderos.

Dice el proverbio chino: Regálale un pescado a un hombre y le darás alimento para un día. Enséñale a pescar y lo alimentarás el resto de su vida. Con este sistema, los haitianos no aprenden a pescar, sino a criar peces. Y no sólo eso, en este sistema se materializan los valores de la Universidad Marista de Mérida de trabajo honesto, productivo y perseverante, respeto a la dignidad humana y ser para servir.

En Haití, los hermanos maristas están presentes en Dame Marie, Latiboliere y Jérémie. De esa población, de cien mil habitantes, son los alumnos de recién ingreso a la universidad, "está a siete horas en autobús de Puerto Píncipe", explica Dieff, y ahí es donde se instaló el sistema desarrollado por la Unexmar. La idea es compartida. En busca de una forma más útil de apoyar después del temblor, integrantes de la Universidad se pusieron en contacto con la comunidad marista de Haití. Éstos, al conocer las propuestas y los sistemas desarrollados por la Unexmar, los consideraron ideales para su implementación práctica en esa región de La Española. Después de varias visitas recíprocas, los investigadores de la Marista e integrantes de la comunidad de Jérémie pusieron en marcha el proyecto, que actualmente es operado por los jóvenes del postulantado.

Los investigadores y personal de la Universidad Marista esperan realizar una nueva misión en Haití, para observar el desarrollo del sistema. Está agendada para abril de 2013. Además del Dr. Seijo Gutiérrez, han participado María Luisa Isla Esquivel, Miguel Vera Magaña, Mariel Gullian Klanian y Alfonso Cuevas Jiménez.

Otros apoyos. Además de recibir estudiantes y de desarrollar el sistema de producción agri-acuícola y pecuaria, la Universidad Marista de Mérida brinda su apoyo a la comunidad educativa del Collège Alexandre Dumas, de Latiboliere. La escuela lleva ese nombre en honor al escritor de "Los tres mosqueteros", de ascendencia haitiana.

Después del furioso movimiento en la tierra, la región se vio azolada por una epidemia de cólera. La Universidad Marista ha recibido muestras de agua de ese país para analizarla y enviar de vuelta los resultados. En la comunidad marista hatiana hay varios mexicanos: los hermanos Antonio Cavazos, Luis Enrique Rodríguez, Sergio Cáceres, Rafael Álvarez y José Luis Casillas.