Mi nombre es Gustavo Alejandro Díaz Flores y nací en México, D.F.
Actualmente estoy estudiando en el Postulantado, que es la etapa de formación de autoconocimiento y crecimiento personal
Lo que más me animó a vivir la vida marista es vivir la experiencia de comunidad con otros compañeros de distintos lugares y diferentes maneras de pensar, pero hay algo que nos une: Cristo.
Para mí la vocación marista es entregar por completo la vida a Dios para ponerla al servicio de los niños y jóvenes pero sobre todo con los mas desatendidos, bien como lo pedía el p. Champagnat.
Lo que más me cuesta para ser hermano sería el ser desprendido de mis cosas, algunas ocasiones me es difícil dejar lo que más me gusta y que lo tengo que compartir, pero yo se que con la ayuda de Dios y la gracia del Espíritu santo, lo podré lograr.
Mi nombre es Alberto Gibrán Castillo Ortíz, nací en Guadalajara, Jal., pero crecí en Cocula, Jal.
Actualmente estoy en el Noviciado Marista, en el que se trata de adentrar en una experiencia de vida religioso, pero lo más importante es descubrir el amor de Jesús, para darle un Sí pleno a Dios.
Lo que me motivó para querer ser hermano marista es el testimonio brindado por los Hermanos del colegio, por saber cómo acercarse a nosotros y su presencia cercana dentro y fuera de la escuela. También tuve la oportunidad de asistir a algunos campamentos y misiones organizadas por los Hermanos.
Para mí la vocación marista es la llamada que recibimos para seguir a Jesús por medio de María, ya sea de Hermano o como Laico.
Lo que más me cuesta en esta etapa son los miedos que de pronto salen. También algunos apegos que me cuesta dejarlos y a veces olvidar que Jesús me ama mucho.
Mi nombre es Edmundo "Mapache" Martínez Canales y nací en Orizaba, Veracruz.
Actualmente estoy en el Escolasticado, que es una etapa de preparación y formación al apostolado.
Lo que más me animó a ingresar a la vida marista fue el ambiente entre los hermanos, la convivencia y la vida comunitaria.
Para mí, la Vocación Marista es un llamado a hacerte humano desde un estilo particular de vida.
Lo que más me cuesta para llegar a ser hermano es el integrar todas las actividades que realizo (vida comunitaria, oración, apostolado, estudios, trabajo) de una manera sana y equilibrada para mantener un ritmo constante en el quehacer diario, tratando de no descuidar ni de darle prioridad a una o a unas.