



La presencia marista tiene más de cien años de historia, han sido muchos hermanos maristas y laicos quienes se han sentido atraídos por la personalidad y el carisma de San Marcelino adoptando desde su estado de vida una manera de vivir el Evangelio. Esta acción educadora nace de Marcelino Champagnat. Él es la raíz que da vida a la educación marista. Los tiempos y las circunstancias cambian, pero se trata de ser fieles a las respuestas que él dio a los jóvenes de Francia en su época, adoptando su visión dinámica de la vida y la vocación de llevar la esperanza y el mensaje del amor de Jesús. Es también Dios quien nos inspira a hacer lo mismo en los lugares donde vivimos hoy. MEM (Misión Educativa Marista).
El carisma marista que viene heredado de Marcelino nos hace vivir el amor que Jesús y María tienen a cada uno, nos lleva a sentirnos receptivos y sensibles ante las necesidades de nuestro tiempo, y a profesar un sincero amor a los jóvenes de manera especial por los ás necesitadosLa historia de Marcelino es un ejemplo del poder renovador de la acción de Dios en la historia. Fue inspirado por el Espíritu Santo para descubrir una nueva forma de vivir el Evangelio como respuesta concreta a las necesidades espirituales y sociales de los jóvenes en un tiempo de crisis.
De ahí que el centro de la misión marista sea a conocer a Jesucristo y hacerlo amar viendo en la educación un medio de llevar a los jóvenes a crecer en su fe y hacer de ellos cristianos y buenos ciudadanoscapaces de promover la solidaridad, la justicia y el compromiso político. (EFEM 2.5.1).
El pensamiento del padre Champagnat educar es promover el desenvolvimiento integral de la persona, cultivando todas sus dimensiones. Educar es facilitar a los jóvenes la obtención de los valores que los humanicen y personalicen tal como el conocimiento, la sociabilidad, la libertad, la responsabilidad, la trascendencia para buenos cristianos y virtuosos ciudadanosSe busca suscitar en los jóvenes el sentido crítico de la vida, equipándolos contra las presiones sociales, culturales y políticas que enajenan la libertad. Una educación que quebrante los individualismos y lance a la persona al diálogo y a la acción en la comunidad de los hombres al servicio de los más desamparados.
La visión marista del ser humano está inspirada en el Evangelio de Jesucristo: creemos en el ser humano como valor supremo de la creación y en su capacidad de descubrir el bien y la verdad que se asume como proyecto de una permanente conquista de sí mismo, como sujeto y autor de su propia historia. El educador marista ve al ser humano como una persona libre y original; investida de dignidad, responsabilidad y esperanza, en relación con la naturaleza, con los demás hombres y Dios.
Los maristas reconocen y valoran la visión que su fundador Champagnat, tenía de encontrar, en Jesús, el proyecto de Dios sobre el ser humano. Ver en todo niño y joven un hijo de Dios y hermano universal.
De esta historia se deprende el génesis del colegio Champagnat que tiene 14 años de su fundación, de trabajo constante y compartido, para formar jóvenes que sean capaces de modificar su entorno, sus colonias y las condiciones desfavorables que los rodean.
Los directores de los colegios Cervantes de Guadalajara, Hno. José Guadalupe Romero Torres y el Mtro. Antonio Rodríguez Orozco, junto con un grupo de empresarios que decidieron apoyar económicamente a los hermanos, encabezaron, organizaron y reunieron los recursos necesarios para fundar el colegio en el año 1996; comenzando sólo con dos salones, uno de primer grado y el otro de segundo grado.
El primer director hizo una titánica labor, yendo casa por casa buscando jóvenes que dejaron sus estudios, los interrumpieron y/o los que no podían continuarlos por carencias económicas.
La finalidad de esta escuela es prestar sus servicios a jóvenes marginados. Dentro de este contexto los alumnos están expuestos a la realidad de la drogadicción, la violencia intrafamiliar entre otras.